3 de Marzo – Día Internacional de la Audición

El 3 de marzo se celebra el Día Internacional de la Audición. La audición es uno de los cinco sentidos que poseemos los seres humanos, y nuestra vía principal de comunicación. Con el paso de los años, es muy frecuente que se produzca una disminución de la capacidad auditiva, lo que se conoce como presbiacusia. Concretamente, a partir de los 75 años, se estima que más del 60% de las personas presentan alguna dificultad para oír. ¿Qué supone esto? En primer lugar, la persona afectada comienza a tener problemas para comprender adecuadamente las conversaciones, especialmente si son con más de una persona o nos encontramos en lugares con otros ruidos de fondo (algo que ocurre de forma muy habitual: en la calle, con la televisión encendida, en un restaurante, …). Esto lleva a un mayor retraimiento, ya que seguir y participar en una conversación se vuelve muy difícil, y la persona experimenta la vergüenza de tener que pedir repetición frecuentemente. Esta situación favorece un progresivo aislamiento social, que puede generar sentimientos de soledad y desconexión. Además, en muchos casos, la pérdida de audición nos puede llevar a pensar que la persona presenta dificultades a nivel cognitivo, ya que no comprende bien lo que decimos, o no recuerda algo que se comentó en una conversación, cuando el origen real es simplemente que no lo oyó correctamente. Afortunadamente, hoy en día son muchos los medios con los que se puede paliar y reducir este problema.
Estudios recientes indican que existe relación entre la pérdida de audición debida a la edad y el deterioro cognitivo. Todavía no sabemos exactamente en que consiste esta relación, pero se plantean diversas hipótesis. Algunos autores opinan que, debido al déficit auditivo, el cerebro intenta compensar esas dificultades desplazando recursos para procesar y comprender adecuadamente la información auditiva, lo que haría que los procesos cognitivos se vieran “faltos” de esos recursos y, por tanto, alterados. Otros, sin embargo, plantean que tanto la pérdida de audición como el deterioro cognitivo serían consecuencia de un mismo proceso neurodegenerativo.
Sea cual sea la relación, es imprescindible que especialistas valoren tanto posibles déficits auditivos como estado cognitivo y que, en ambos casos, se tomen las medidas necesarias.

Alba Zamorano
Neuropsicóloga

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